LA CAÍDA DE JUAN
Dédalo, un hábil inventor, construyó unas alas de cera y plumas para huir de Creta junto a su hijo Ícaro, advirtiéndole que no volara ni demasiado alto ni demasiado bajo. Ícaro, embriagado por la libertad, desobedeció y se acercó al sol; la cera se derritió y cayó al mar, provocando su muerte. El mito simboliza el conflicto entre la protección del padre y el impulso del hijo por experimentar la libertad.
En esta adaptación, Víctor encarna a Dédalo: un padre controlador que intenta proteger a su hijo mediante la vigilancia y las normas, mientras que Juan representa a Ícaro, quien, al probar por primera vez la libertad nocturna, se excede y sufre las consecuencias, evidenciando que el exceso de control puede empujar a una caída igual de peligrosa que la imprudencia. Es por ello que el título hace referencia al momento de la "caída".

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